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Tres Stranger Things sobre Miss Zapatos de Lujo (Season 1, libre de spoilers)

written by admin 19/11/2017
Miss Zapatos de Lujo Stranger Things

Una novela y un pitote morrocotudo, Cristina y sus chantajes, realidad y ficción en Miss Zapatos de lujo…  Con este cuarto y medio de post, te descubro el making off de las Stranger Things que esconde la historia de Nick, Marta y su sufridora autora.

Ha llovido mucho desde que Miss Zapatos de Lujo vio la luz en las librerías de nuestro país. Ejem… lo de llover es un decir. Pero a lo que iba. A día de hoy todavía recibo correos de lectoras que quieren saber más y más sobre la historia de Nick y Marta: “¿escribirás una segunda parte?”, “¿en quién te inspiraste para crear al dios del rock?” —y mi favorita— “si conoces a un Nick Mendoza o a su hermano, preséntamelo, ¡¡¡poooor favooooor…!!!”.

Que te comooooooooo!!

Creo que ha llegado el momento de responder, si no todas, algunas de vuestras cuestiones y desvelaros esas pequeñas anécdotas  que esconde toda novela.

Acomódate en tu sillón, en el trono (o donde sea que estés leyendo este post) y prepárate para descubrir el upside down de Miss Zapatos de lujo.

Besos que te ponen del revés (o te rompen el espinazo).

  1. Una novela y un (casi) divorcio

¿Os podéis creer que mi chico, el padre de mis hijos, el gran amor de mi vida, no se leyó Miss Zapatos de lujo hasta pocos meses antes de su publicación?

Pa’ pegarse un tiro, chica…

También es verdad que me pasé meses escribiéndola en secreto, a riesgo de que mi chico pensase que mantenía una relación secreta por Messenger o sufría la nueva afección de esta era: la adicción al porno por internet. De esto último estoy segurísima de que no hubiera puesto ninguna pega…

¿Que por qué tanto secretismo?

Autoprotección, amigas. ¿Y si nunca la termino? ¿y si mi primer experimento como autora no es más que una diarrea de palabras? ¿y si…? En el caso de que no lo sepáis: los “y si” junto a los “por si” son peores que un forúnculo en la rabadilla. Nunca caminas cómoda por la vida por miedo a pegar un patinazo y caerte de culo sobre tu propio fracaso.

O eso me han contado…

Cuando puse el punto final de Miss Zapatos de lujo, me dije que el gran día había llegado. Desperté a mi chico a eso de las ocho de la mañana de un 25 de diciembre. Él, como cada vez que suena el despertador, se hizo remolón. Le revolví su cabello ensortijado, me senté sobre sus riñones y dejé caer el tocho de folios a un centímetro de su nariz.

—¿Te importaría echar un vistazo a esto? —le pregunté tímidamente.

—¿Me has regalado folios por Papá Noel?

—Más o menos… —bufé—. Es un intento de novela que he escrito.

—Venga ya… ¿Has escrito una novela? ¿En serio?

Asentí con una sonrisilla y desaparecí de nuestro dormitorio sin pronunciar una palabra. Unos minutos después, entró en la cocina abrazado a mi manuscrito y…

—Cuenta con ello. Me muero de ganas por averiguar tus perversiones, Kate Mosskeada

(Nota de la autora: Kate Mosskeada, con k, es un apelativo cariñoso con el que me bautizó mi marido hace veinte años cuando tuvimos nuestra primera trifulca de novios).

Me muero por leerte, saber lo que piensas, abrir todas tus puertas… En fin, que si estuviera casa con Alex Ubago, hubiese creído a ciegas las palabras de mi señor esposo, pero…

JA. Y JA. Se podía morir de ganas por una buena siesta, montárselo con Helena Bonham Carter (su amor secreto) o comerse un bidón de fabada asturiana (su amor secreto 2); pero Miss Zapatos de lujo se quedó meses y meses almacenando polvo sobre su mesilla.

Y mientras tanto yo…

Sucedieron los días, las semanas y los meses y Kate Mosskeada ardía en furia a nivel “como no lo leas, te serviré un plato de fabada con escupitajos.”

Hasta que un buen día… ¡¡IMPLOSIONÉ!!

No recuerdo cómo ni por qué, supongo que fueron los nervios pre-publicación, pero monté tal pollo en casa que abrí un portal interdimensional con alfombra roja incluida, para que desfilaran doscientos demogorgon.

Unos escupen sapos, otros culebras y yo, una ristra de demogorgons .

¿Cuáles fueron sus primeras (y últimas) palabras cuando se leyó el manuscrito?

Pues allá va…

—Si te preguntan las lectoras en quién te inspiraste para el personaje de Nick Mendoza diles que tu muso soy yo.

Moraleja: si decidís utilizar mi novela como arma arrojadiza contra vuestra pareja, comprobad que ha contratado un buen seguro de vida y sois su principal beneficiada.

[Nota del marido de Kate Mosskeada: “Eso sí, también os tengo que decir que la segunda (a la espera de publicación) se la leyó a un ritmo tan atosigante que superaba al mío escribiendo. ¿Sería que se sentía culpable? Puede ser…”]
  1. Miss Zapatos de Lujo con aroma a los 90’

Tranquilas, amigas, Nick Mendoza no está inspirado en el gañán de mi chico (más quisiera él, jajaja). Pero debo admitir que Demonic Souls sí tiene mucho o todo que ver con mi pareja y nuestra historia juntos.

Demonic Souls es el nombre ficticio de la banda (muy masterizada por mi imaginación) a la que perteneció mi marido allá por los años 90. Junto a aquellos principiantes de rockeros pasé momentos muuuuy divertidos, muuuuuy terroríficos y lo suficiente bochornosos para que no las mencione aquí por si algún día mis hijos leen este post.

Junto a los DS reales aprendí muchísimo de mí misma, por ejemplo: que dormir en campings de festivales no iba conmigo, que yo gozaba de un hígado propio de un rockero y que midiendo metro y medio no era conveniente volver a lanzarme a la multitud de un público que olía a armario no ventilado.

  1. “El Tony”

Dícese de aquel personaje de carne y hueso en Miss Zapatos de Lujo, que a día de hoy (y contra pronóstico) sigue caminando entre los vivos y que protagonizó la portada del Tentaciones de El País, por montárselo con una punk en un charco de barro durante un festival independiente.

Siento herir vuestra sensibilidad. A mí me ha costado años sanar la mía, tras observar esta escena en pleno directo.

—No entiendo por qué no escribes una novela sobre “el Tony”, joder — me reprocha mi marido continuamente.

Mi respuesta siempre es la misma:

—Porque no quiero matar de un infarto a mis lectoras.

Nota: ¿Sabéis cuál es amor secreto 3 de mi señor esposo?

Exacto. Justo lo que estáis pensando: el Antonio.

Y por hoy, eso es todo. Prometo por la gloria de mi madreeeeer (I love Chiquito) que el resto de stranger things que me sucedieron mientras escribía Miss Zapatos de lujo os las iré contando en próximas entradas. A ver, recapitulemos… Me falta hablaros de quién es el muso de Nick Mendoza, los chantajes a los que me sometió mi hermana y donde empieza y termina mi amor por los zapatos de 12 centímetros. Ni de 5 ni de 14. Recordad: siempre 12, amigas.

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